Director:
Peter Weir
Protagonista: Robin
Williams
Actores
principales:
Ethan
Hawke
Robert
Sean Leonard
Josh
Charles
Gale
Hansen
Dylan
Kussman
James
Waterson
Allelon
Ruggiero
Kurtwood
Smith
Alexandra
Noel
Norman
Lloyd
Leon Pownal
Crítica y análisis humana-educativo.
Lo
esencial de esta producción la cual trata de poner en su justo lugar la
capacidad transformadora del ser humano. Es Llevar a los estudiantes a
reconocerse a ellos mismo, y a los docentes a emplear nuevas metodología de
enseñanza que aporten al desarrollo de la educación. Esta película también expone el despertar adolescente al placer
del lenguaje poético, al romanticismo, la búsqueda de la identidad y la
canalización de las posibilidades vocacionales. Enseñándoles a pensar por sí mismos, a desarrollas sus ideas y a
despertar el amor por la literatura.
Es admirable ver el propio estilo y modo de enseñanza
que tenía el profesor Keating,
simplemente autentico, enseñando de una manera didáctica, creativa y sabia, sin dejar de lado el amor que sentía por su
profesión, el mismo que le permitía llegar de manera constructiva a cada uno de
sus estudiantes y mantener una buena relación con ellos.
También vemos a otro actor de la educación los
padres, los cuales eran los que decidían el futuro de sus hijos sin antes
preguntar.
Siendo
una obra contextualizada en la educación y como esa era impartida a los alumnos
de esa época, sin duda alguna una sociedad conservadora y muy tradicional donde
los jóvenes no podían expresar sus deseos o proponer sus sueños, metas a
alcanzar porque eran los padres quienes decidían por el futuro de sus hijos.
Entonces
hemos podido analizar a los tres actores de la educación: el docente, alumno y
padres, y como estos de una u otra manera han transformado su estilo de vida
para un bienestar común que es la educación.
Esta
obra además de ser un aporte educativo es un aporte humano, porque nos lleva a
una reflexión interna para valorar la educación que tenemos ahora, es ahora que
vemos la acción de las palabras que dijo el profesor Keating “Siempre
tuve la idea de que la educación era para aprender a pensar por uno mismo”
porque ahora los jóvenes somos capaces que pensar por nosotros mismo, de
decidir por nuestra propia voluntad y marcar nuestro destino viviendo el día a
día, preparándonos.
Somos
invitados a amar, vivir y sobre todo aprender y hacerlo sin concesiones que
impliquen dejar lo somos.

